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domingo, 16 de noviembre de 2014

Simi Chocrón habría prevaricado y malversado fondos públicos según un auto judicial

Simi Chocrón, consejera de Cultura, retratada en un lienzo.

La consejera de Cultura de Melilla tiene un serio problema. El juzgado que instruye su más que supuesto caso de corrupción le ha dicho que se vaya olvidando de pasar página en la repugnante compra de los libros 'Melilla y su Judaísmo'. La abyecta consejera no se conformó solo con mutilar la historia del pueblo judío en Melilla, sino que, mientras cercenaba un obra literaria al más puro estilo estalinista, pudo incurrir en delitos (no errores administrativos) que se enmarcan dentro de la corrupción política: la prevaricación y la malversación de fondos públicos.

Un reciente auto de la magistrada del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 le dice al abogado de Chocrón que se vaya peinando su defendida porque "no ha lugar a decretar el sobreseimiento interesado" como había pedido porque "existen indicios de criminalidad contra la imputada".

El auto de 5 de noviembre de 2014 repasa lo que la consejera hizo entre abril de 2009 y diciembre de 2011: ordenó el pago de 70.000 euros a un centro de formación rabínica, situando en Nueva York, para la compra de 4.000 libros. Además, lo hizo fraccionando los pagos hasta en cinco partes para, presuntamente, saltarse la Ley de Contratos del Sector Público. Según la jueza,  "existen indicios" de haber eludido la ley "para posibilitar la adjudicación directa" y  "se abría fraccionado el pago de esos supuestos contratos" para que fueran considerados contratos menores inferiores a 18.000 euros.

Los indicios son reveladores para la jueza porque "en el año 2009 existen tres pagos fraccionados de 17.100 euros, 17.100 euros con un mínimo lapsus temporal de 15 días y después  un pago de 2.800 euros un mes y medio después del 14 de mayo, no alcanzando a comprender cómo desde el inicio no se optó por adquirir un número de libros que se estimase suficientes..."

Lo mismo ocurre con los pagos de 2011 "donde en un lapso de 5 meses se realizaron dos compras de 1.000 ejemplares cada una, sin que ni siquiera constara acreditado de modo alguno la necesidad de efectuar sucesivas compras mediante acreditación documental de agotamiento de los ejemplares ya editados previamente".

Precisamente, la jueza indica que, con este fraccionamiento no justificado de las operaciones, se habría infringido el artículo 74 de le Ley de Contratos del Sector Público 30/07. Hay más. 

También la consejera habría vulnerado el artículo 22 que proscribe a los entes públicos celebrar contratos que no sean necesarios para el cumplimiento y realización de sus fines institucionales. Y es que el expediente administrativo tiene menos papeles que un conejo de monte, como bien decía Juanjo Medina. Pero hay más.

La jueza detalla que se habría vulnerado también el artículo 44 de la Ley puesto que la entidad a la que se le hace el pago, el SHEHEBAR SEPHARDIC CENTER, es estadounidense y no se cumplen los requisitos legales para una contratación fuera de las fronteras de la Unión Europea. Y no te creas, que todavía hay más.

El auto hace mención a un oficio remitido por el secretario de la Consejería de Cultura en el que concreta que "no existe ningún documento aduanero ni otro relativo a la importación de los libros", como tampoco consta, según oficio de la Agencia Tributaria, la entrada de los libros a Melilla. Vamos, que los libros no aparecen. Pero hay más.

Resulta que la consejera dijo en la Comisión de Educación y Cultura, de 8 de mayo de 2012, que se reeditó el libro en vez de dar a la Casa de Melilla en Jerusalén una subvención, algo que unido a todo lo anterior indicaría que "las operaciones fraccionadas se simularon para encubrir unos pagos que no responden a un suministro real de 4.000 ejemplares del libro 'Melilla y su Judaísmo'".

La jueza llega a esta sospecha porque: ha sido imposible acreditar la existencia de los libros, salvo un ejemplar en la biblioteca municipal; el pago se efectuó al SHEHEBAR SEPHARDIC CENTER, un centro de estudios sefardíes que nada tiene que ver con una empresa editorial; el libro carece de ISBN y deposito legal; no existe fórmula para cambiar una subvención por los libros y por último el precio pagado por tales libros "sería muy superior al coste ordinario".

Si todo esto parece poco, el Ministerio Fiscal cree también que existen "indicios racionales de la posible comisión de un delito de prevaricación y/o malversación de caudales".

En definitiva, Chocrón sería apta para ir en las listas del Partido Popular en las próximas elecciones, según Imbroda. ¡Enhorabuena, Simi!

Recuerda cómo Juan José Medina y los diputados Liarte y Muñoz contaron, hace ya dos años, la cerdada que se ha hecho con el libro 'Melilla y su Judaísmo'.


ESPECIAL KBI LIAO?: ¿Cómo eliminar a Velázquez en 2009 de la historia de Melilla? from El Vigía TV on Vimeo.