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sábado, 17 de enero de 2015

Miedo y asco en Melilla. Una noche etílica con Alejandro Alcoba, entrenador del Melilla Baloncesto.


Son las ocho de la mañana del sábado 17 de enero. Acabo de llegar a casa. Ha sido una noche larga que empezó de forma inmejorable y acabó con un intento de linchamiento hacia mí. ¿El instigador y agresor?: una persona con claros síntomas de embriaguez, en el mejor de los casos, o un auténtico descerebrado. Él es Alejandro Alcoba, el entrenador del Melilla Baloncesto y, a la sazón, hijo de Francisca Conde, diputada de la Asamblea de Melilla y esposa del presidente de la Ciudad Autónoma de Melilla Juan José Imbroda. ¿La víctima? Un servidor.

La velada, en compañía de compañeros de trabajo, fue inmejorable hasta que me topé, por azar, con el flamante entrenador del Melilla Baloncesto. Serían las seis de la mañana. Junto a un compañero de trabajo, entré al ‘Manhattan’, un bar de copas en el Puerto Deportivo de Melilla. Entre la muchedumbre allí estaba él: Alejandro Alcoba. Junto al personaje público estaban varias personas que, tras su posterior comportamiento, deduje que eran sus amigos. No les presté atención. Me dirigí a la barra mientras mi compañero perdía el tiempo intentando ‘pinchar algo’. Pedí dos cubatas. Un clásico. Etiqueta Negra con Red Bull. Pagué (otra vez mi compi se hizo el loco), le acerqué el vaso mientras seguía con sus correrías y yo me quedé con el mío en la barra mientras aquí, el máquina, se iba de caza.

Tras unos minutos disfrutando de mi bebida espirituosa, se acerca un señor de baja estatura. Es Alejandro Alcoba. No sin producirme tortícolis, se dirige a mí y me suelta una serie de balbuceos propios de un ser que necesita una ayuda humanitaria (A lo Bob Espona) y me guantea la cara. Mis gafas salen despedidas. Por suerte está la barra cerca y no caen al suelo. Rápidamente, el nutrido grupo de amigos intercede, le hacen un placaje y le retiran de mi presencia al tiempo que yo permanezco con las manos en alto. Se lía un ‘pifostio’. Alcoba, fuera de sí, parece querer cortarme a trocitos y entregar mis extremidades a un animal salvaje. Sus amigos y los responsables de seguridad del Manhhatan lo sacan del local.

Twitteo:

Alcoba sigue con los ojos inyectados en sangre. Se le han cruzado los cables. Tomo una decisión arriesgada y apelo a la autoridad materna. Es posible que su progenitora esté despierta revisando el tarot a altas horas de la madrugada. Twitteo para proteger mi integridad física


No hay respuesta de mamá. Sí responden los amigos de Alcoba quienes me exigen que borre los referidos tweets. Me niego. Por lo visto son followers, ya que detectaron mis tweets como alma que lleva el diablo. Tras varias amenazas, salen del local. Me pido una Heineken. Vuelven varios amigos de Alcoba para increparme. El resto permanecen fuera. La situación se hace insostenible y decido irme del local. Le pido disculpas al camarero por el follón, aunque yo no lo he generado, y salgo. Me están esperando. Escapo hacia la salida del Puerto Deportivo. Me acerco a los guardias de seguridad que controlan el acceso. Ante un intento de agresión de unos de los amigos de Alcoba, que intenta quitarme el móvil con el que pretendía llamar a la Policía, me resguardo dentro de la garita de la entrada del puerto mientras los de seguridad, muy diligentes en su trabajo, evitan que entren y me linchen. Llamo al 112. Nadie responde. Vuelvo a llamar y otra vez comunica. Llamo al 091 y por fin hay respuesta al otro lado. Explico mi situación y cuelgo. Los agresores escapan y a los pocos minutos llega una patrulla de la Guardia Civil. Me escoltan hasta la Comandancia por mi temor a que estuvieran esperándome para zurrarme. Pongo la siguiente denuncia:




Ya son más de las nueve de la mañana. Le cuento a mi compañero la 'aventura' vía Whatsapp. Le perdí la vista tras salir del local. Me responde: "Tengo 7 puntos en la ceja. Vengo de Urgencias". Le llamo. No sabe qué ha pasado ni quienes le han agredido. Dice que lo va a denunciar. Así ha sido una noche etílica con Alejandro Alcoba, entrenador del Melilla Baloncesto.

Muchísimas gracias a los agentes de la Guardia Civil que me socorrieron, a los que posteriormente escucharon mi relato para redactar la denuncia y, como no, a los de seguridad del Puerto Deportivo. Gran trabajo.

ACTUALIZACIÓN 17 ENERO 21:48 horas

La Guardia Civil investiga si el incidente con Alcoba está relacionado con la brutal agresión a mi compañero.

ACTUALIZACIÓN 18 ENERO 00:10 horas

Al parecer, según la Guardia Civil, la brutal agresión a mi compañero no está relacionada con el incidente Alcoba. Espero que den con el culpable.

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